INSIDE CHANEL

CAPÍTULO 1
N°5

Por primera vez,

una modista revoluciona
el mundo del perfume

creando en 1921

su propia fragancia,
la primera en su género.

Coco Chanel busca,
como ella dice,

"un perfume de mujer
con olor a mujer".

El perfume es tan importante
como la indumentaria.

"Una mujer debe perfumarse -dice-
allí donde quiere que la besen".

Por primera vez,

N°5 desafía
las convenciones perfumísticas,

las fragancias de una sola flor.

Coco Chanel recurre a Ernest Beaux,
perfumista de los zares.

Ernest Beaux halla inspiración
en el Círculo Polar Ártico,

en el aire tonificante que exhalan
sus lagos bajo el sol de medianoche.

La modista lo anima
a ser todavía más audaz

y le pide más jazmín,
la esencia más lujosa.

Rosa de mayo,
vetiver de Haití, ylang-ylang,

madera de sándalo,
azahar, esencia de nerolí,

haba tonka de Brasil...

Beaux compone un bouquet
de más de 80 aromas.

Un perfume abstracto y misterioso,

que irradia
una extravagante riqueza floral.

Por primera vez,

N°5 transforma
la alquimia de los perfumes

gracias a los aldehídos
usados por Beaux,

compuestos sintéticos
que potencian el aroma,

como el limón resalta
el sabor de la fresa.

Los aldehídos borran las pistas,

volviendo Chanel N°5
todavía más misterioso

e imposible de descifrar.

Por primera vez,

"N°5", un código,
un número de identificación,

vuelve obsoletos los empalagosos
nombres de los perfumes de la época.

Se llama así
porque Mademoiselle Chanel

eligió la quinta muestra
que le presentó Beaux.

Otros dicen que eligió el número 5

por ser un número mágico,
el número de la suerte.

Por primera vez,

vemos un perfume
en un frasco de laboratorio.

Puro, austero, depurado,

el frasco de N°5 contrasta

con los artificiosos
frascos de los años 20.

lo sobrio aseguró lo atemporal

La tapa,
tallada como un diamante,

evoca la geometría
de la Plaza Vendôme.

El frasco original se adapta
imperceptiblemente a su tiempo.

N°5 se convierte
en un ícono del siglo XX.

En 1959 entra
en el MOMA de Nueva York.

Y Andy Warhol le dedica
una serie de serigrafías.

Por primera vez,

en la Liberación de París,

los soldados estadounidenses
hacen fila en la rue Cambon

para comprar frascos de N°5

y llevar a sus esposas o novias.

Desde EE UU hasta Japón,
su fama no deja de crecer,

convirtiéndose en el perfume
más vendido del mundo.

Por primera vez,

N°5 inventa una forma de hacer
publicidad de fragancias.

En 1937, Mademoiselle Chanel
en persona posa en el Ritz

para Harper's Bazaar.

Por primera vez,

se anuncia un perfume
en el Super Bowl.

N°5 goza de un éxito vertiginoso.

Por primera vez,

N°5 entra en la leyenda

cuando Marilyn Monroe,
en la cumbre del estrellato en 1952,

revela que para dormir se pone
"solo unas gotas de N°5".

Por primera vez,

Jacques Helleu, director artístico
de Chanel entre 1965 y 2007,

invita a famosas
a encarnar el mítico perfume.

En 1968, Catherine Deneuve
asocia su belleza francesa a N°5.

La siguen Candice Bergen,

Suzy Parker, Ali MacGraw,
Lauren Hutton,

Carole Bouquet, Estella Warren,
Nicole Kidman, Audrey Tautou.

Por primera vez
en la historia de N°5,

el más femenino de los perfumes
es representado por un hombre:

Brad Pitt.

Por primera vez,

un perfume creado en 1921

sigue siendo el más vendido
y el más célebre del mundo.

N°5 resiste a los caprichos
de la moda y al paso del tiempo,

como si Gabrielle Chanel hubiese dado
con la fórmula del eterno femenino.